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benjaminoyarzun

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V EL GUERRERO BUSCA AL HERMANO:
El camino te llevará toda la vida. ¿Por qué hacerlo sólo? Es bueno recorrerlo acompañado. Busca entonces al hermano del Camino. Con él podrás recorrer la senda de igual a igual. Cuando él esté cansado, tú deberás seguir remando. Cuando tú duermes, él vigilará. Cuando uno tropiece, el otro estara allí para ayudarle. Cuando uno esté enfermo, el otro acudirá en su ayuda.

Poco a poco los lazos se fortalecerán, y vuestros corazones se alegrarán al abrazarse de Guerrero a Guerrero luego de cada batalla. Compartirán lo sagrado y lo profano por igual. Compañeros de plegarias y de borracheras seréis. Cada uno con su vida, sus amores y penurias, sumergido de lelno en la vida. Pero en medio de la vorágine, recordarás a tu amigo y el corazón se sentirá reconfortado. Año tras año recorrerán juntos la Senda Sagrada del Guerrero. Espalda con espalda, cien combates serán cien victorias.

Y un día lejano, al final de vuestras vidas, os sentareis uno al lado del otro, a contemplar el sol ponerse en el silencioso desierto.

XI EL GUERRERO ENSEÑA SU LANZA: Párate dignamente sobre la Tierra. De perfil. Tu mano sostiene la lanza. Su punta se dirige hacia el Cielo. Demuestra que estás dispuesto a batirte hasta la muerte. Marca un territorio, hazte Señor de él. Emana poder silente. Toda la furia está despierta pero agazapada, lista para saltar. Que tu adversario vea que el Universo entero está plantado ante él. Gruñe si es necesario. Aúlla como el lobo de las montañas. Erízale la piel a tu enemigo. Intimídalo con la mirada fulgurante. El combate será evitado. La vida será preservada. Retírate humildemente aunque hayas triunfado.

Esa es la vía del Guerrero.

XXVII - EL GUERRERO RETORNA AL ORIGEN: Has llegado demasiado lejos. Has perdido tus raíces. No recuerdas ni a tu padre, ni a tu madre ni a tu tierra. Estos territorios son demasiados extraños para ti. Peligrosos tal vez. Eres un forastero. Ya no eres el que eras, ni siquiera el que siempre quisiste ser. ¿Qué caso tiene quedarse? Tampoco perseveres en esta dirección. El viento frenará cada vez más tu marcha. No sigas avanzando. Si continúas haciéndolo, quizás ya nunca puedas volver a casa. Extraviarás el camino para siempre, y vagaras errante por los mundos.

Entonces vuelve a tu origen, a tu raíz. Remonta los ríos recorridos y refúgiate en la matriz. Volverás a sentirte protegido como un niño. Volverás a ser lo que eras antes de extraviarte. Sentirás el calor del vientre de tu madre, la tibieza del fuego de tu madriguera. Nadie podrá hacerte daño allí. Estás a salvo. Deberás reponerte antes de iniciar un nuevo viaje. Estás muy débil ahora, aunque no puedas notarlo. Ten paciencia, renueva tus energías. Te sentirás seguro, listo para emprender el viaje nuevamente. Antes de hacerlo, besa á tu madre, a tu padre y a tu tierra.

XXVIII - EL GUERRERO REAFIRMA LOS LAZOS: Cortar cadenas y reafirmar lazos. Eso es.

Liberarse de lo inútil y echar raíces para crecer. Eso es.

En tu vida, te has ido alejando poco a poco de lo importante. De lo que para ti es importante. Y eso no es bueno. Que nunca estés tan ocupado como para que ello ocurra. De ser así, vagarás errante por mundos desconocidos.

Visita a tus bienamados padres. Están viejitos y necesitan de ti. Abrázalos, bésalos, exprésales todo el amor que les tienes. Que no les quede ninguna duda de que son los más importante para ti. Puedes volver a tu lugar de nacimiento, a tu casa de infancia. Buscar aquellos con los que jugaste. Pedirle a tu madre que te prepare ese postre que comías con avidez cuando tenias siete años. O buscar a tus antepasados Guerreros. Visitar su tumba, llevarles algo tuyo en ofrenda. Releer sus escritos, encenderles una vara de incienso o sentarte a meditar junto a ellos.

Desanda tus pasos y vuelve a la raíz, Honra a tu bienamado Maestro. Busca también al hermano. Abrázalo como años atrás, luego de una gran batalla.

Vuelve a casa con tu cuerpo y tu espíritu. Espera a tu compañera, que pronto llegará con los brazos siempre dispuestos a estrecharte. Tal vez tiernamente, mirarla a los ojos como cuando caminaban juntos por primera vez.

Desanda tus pasos y vuelve a la raíz. Vuelve a ti mismo. Vuelve a tu vida. Es tiempo ya.

XVI EL GUERRERO VENCE: Está dicho. Si combates en armonía con el Universo, no puedes sino vencer. Si combates porque es la única manera de recuperar el equilibrio perdido, no puedes sino vencer. Si combates porque has agotado todas las otras alternativas, no puedes sino vencer.

¿Pero qué significa vencer? Ganar la batalla con sólo hacer sentir a tu adversario el poder del que eres continente, el poderío del Universo. Hacer comprender a tu oponente que no tiene caso el derramar sangre sobre esta bella Tierra. Es hacer de tu enemigo un amigo. Es contribuir a la paz en el mundo. Es cumplir con la voluntad del Altísimo. Es vivir.

XXIX - EL GUERRERO HONRA AL MAESTRO: El Maestro ha estado esperando largo tiempo por ti. Te has ido de su lado y lo has abandonado. Discípulo insensato. ¿Has olvidado las nobles antiguas tradiciones? El Maestro debe ser siempre respetado, honrado. Así es que desanda tus pasos y vuelve a tu raíz. Tu Maestro ha hecho de ti un Guerrero poderoso. Te ha acogido como a un hijo cuando te has ido de su lado. Ha curado tus heridas. Ha escuchado pacientemente tus interminables preguntas y siempre ha tenido tiempo para ti. Desanda tus pasos y vuelve a la raíz. Honra a tu bienamado Maestro.

XXX - EL GUERRERO ABRE EL CAMINO: Está en tus manos la decisión. Puedes dejar pasar o retener. Abrir el Camino o cerrarlo. Estás dudoso, pues no sabes qué consecuencias traerá. Sin embargo, lo que ahora corresponde es abrir el camino a tu discípulo. Ayúdalo a seguir, despéjale la senda de obstáculos. Está en las estrellas que debe alcanzar la cima de esa montaña. Pero no es ni lo suficientemente fuerte ni lo suficientemente sabio como para reordenar los Ejércitos y tensar su arco. Así es que lucha al frente de él protegiéndolo, hasta que la batalla esté ganada. Entonces, al amanecer, cuando tu discípulo repose, retírate en silencio sin dejar rastro de ti.

XVII EL GUERRERO SE RETIRA: Todo está indicando que debes retirarte. Si continúas donde estás, lágrimas serán vertidas inútilmente. No estés. Retrocede, desaparece dignamente. No huyas. Retírate en silencio, sin que nadie lo note. Deslízate suavemente. No es éste tu lugar. No perseveres obcecadamente en tu objetivo. Si todo se ha mostrado adverso y, lo que es peor, dudas, es que no es éste el momento ni el sitio oportuno. Vete sin dejar rastro alguno, y no habrá heridas que cicatrizar.

XVIII EL GUERRERO ESCONDE EL INTERIOR: Tu ser está muy débil y el combate se pone más y más difícil. Cierra pues las puertas, guarda tu interior. La vida es preciosa y no merece ser perdida a manos de demonios indignos de tomarla. Retirate, reúne los ejércitos y sólo entonces parte en busca de las sombras.

No antes.

Nunca antes.

XXXI - EL GUERRERO PROTEGE: Alguien necesita ayuda. Está ante un peligro y no sabe cómo enfrentarlo. Tal vez ni siquiera sabe el riesgo que corre. Es tu deber tomar parte en el combate. No puedes desentenderte. El no será capaz de hacerlo por sí mismo. Es muy joven, muy débil para hacerlo. Así es que es tu deber ayudarlo. No recibirás nada a cambio y arriesgarás mucho. Pero hazlo de todos modos. Y no te sientas demasiado bueno por ello. Simplemente estás cumpliendo con tu deber. Actúa. Protege. En silencio.

XXXII - EL GUERRERO ENSEÑA: Alguien ha estado esperando por ti. Un joven aprendiz ha elevado sus plegarías para que tu camino y el de él se crucen. Cuando lo encuentres, detente. No cometas el error de rehuir tu responsabilidad. Deberás renunciar a ti mismo en lo exterior y dedicarle el tiempo a tu discípulo. Entrégate por entero a él. Ten paciencia con sus errores. Enséñale en silencio, ayúdalo a aquietar su espíritu, a empuñar su espada y cortar las cadenas. Te molestará con mil y una preguntas inútiles e insensatas. Dudará de ti, y hasta es posible que te abandone. Pero debes estar siempre allí, con los brazos abiertos para acogerlo como a tu propio hijo criarlo, y comprenda y vuelva.

Tú lo serás todo para él. Sus ojos te observarán ávidos de conocimiento. Estudiará tu forma de caminar y la imitará. Copiará tu forma de coger el tenedor pues pensará insensatamente que eso le conducirá a la iluminación. Pero no importa. En algún momento comprenderá.

Cuando ese momento llegue, habrán establecido una de las relaciones más hermosas de esta Tierra. Serán Maestro y discípulo. Serán uno solo.

II EL GUERRERO DESPIERTA:

En el horizonte, el límite entre el Cielo y la Tierra se desdibuja. En el horizonte, es imposible discernir.

Antes de mirar la puesta de Sol, me siento en una firme roca.

Has estado viviendo en lo irreal. Tu existencia se ha desarrollado sobre lo inexistente. Careces de base. Estás en el aire. Todo este tiempo has vivido pensado que las cosas eran de una manera. Has actuado en concordancia a ello y está bien. Pero en el Camino del conocimiento, el Guerrero debe penetrar más y más profundamente en sí mismo y su vida. En el Camino del conocimiento, el Guerrero debe morir para luego renacer fulgurante.

En este tiempo de despertar. Bruscamente has tomado conciencia de lo frágiles que eran tus creencias. Lo que antes eran tus pilares son ahora solo vestigios. El altísimo te ha jugado la vieja broma de sacarte la silla cuando ibas a sentarte como todos los días. Te has golpeado, has sentido dolor y esto también está bien. Si hubieses caído sobre algo mullido, no le hubieras dado mayor importancia. Pero la verdad es que aterrizaste a otra realidad. Estás desconcertado. Tu conciencia obnubilada. No entiendes nada de lo que pasó. Sientes que has perdido el tiempo hasta ahora y hasta sentirás vergüenza por lo que antes hiciste. Restrospectivamente, te verás como alguien dedicado a cosas fútiles.

El dolor ciega. Aunque no lo entiendas ahora, lo que te ha ocurrido es algo maravilloso. Ya no eres el mismo de hace unos momentos atrás y, si eres lo suficientemente sabio, nunca volverás a serlo. Otras cosas importarán ahora, otras montañas habras de subir. Otros Demonios enfrentarás, otros hermanos caminarán contigo. Vive tu nueva vida, mira con tus nuevos ojos. Sin embargo, prepárate a renacer. Nuevamente. Sólo así podrás llegar al final del camino.