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Qué es felicidad  pásale a un niño una pelota y sabrás que es felicidad

Qué es felicidad... pásale a un niño una pelota y sabrás que es felicidad...

HISTORIA

HISTORIA
DEL SEÑOR
DE LOS MILAGROS
LA LEYENDA
DEL CRISTO
QUE CRECIÓ:
(1era parte)

Apenas si se vivía el albor del descubrimiento de América.

La espada y la violencia habían hecho su entrada triunfal en estas

tierras que olían a inocencia, a paz, a tranquilidad y a equilibrio ecológico y social.

La indiecita, con su vestido de saraza y el cabello al aire recordando una tribu que nunca se había doblegado, lavaba las ropas del rico a la orilla del río.

El río bajaba lleno de raudos, con fragores de rey poderoso, con agua transparente y con pureza de nacimiento.

La indiecita tenía el alma llena del Cristo que el misionero les había enseñado: tener su imagen,

rezarle todos los días, implantarlo en su choza porque ya lo tenía muy hundido en el corazón: era su único anhelo.

Escondidos en su regazo tenía los setenta reales que había recogido con ese trabajo humilde

y con esos setenta reales compraría una imagen de Cristo crucificado.

De su meditación la sacó el pisar fuerte de los guardias y el pisar angustiado del hombre que

llevaban a la cárcel porque en su pobreza no había alcanzado a pagar los setenta reales que debía.

El diálogo de la indígena con la autoridad fue corto porque la caridad no tiene distancias.

Con los setenta reales hizo realidad su sueño: devolvió la libertad ese otro Cristo pobre y detenido.

El hombre volvió a su choza y a su trabajo, y la indiecita siguió hundiendo las manos en las aguas cristalinas del Guadalajara.

Un día llega a sus manos un crucifijo: el corazón le late aún de la alegría de haber libertado aquel hombre

pero ahora se duplican los latidos porque por el río venía una diminuta imagen de Cristo.

La miró, lloró, la guardó en su regazo donde había tenido los setenta reales, lo sintió pesado.

Bailando y corriendo con paso ritual llegó a su choza y después sembró

el Cristo de las Aguas en la mitad de su dormitorio y luego durmió tranquila con sueños de cielo,

con sonrisas de Dios y con satisfacción del niño que asegura que se ha manejado bien...

Unos golpes la despiertan y escudriña la realidad a la luz de su choza. El Cristo había crecido…

♥…Mielecita

Todos llevamos dentro aquel niño que fuimos; ese niño es la base de aquello en lo que nos hemos convertido, de quienes somos y de lo que seremos.....(Dr. R. Joseph)

Una mujer pobre con un niño en los brazos pasando delante de una caverna escu...

Una mujer pobre con un niño en los brazos,pasando delante de una caverna escuchó una voz misteriosa que allá adentro le decía: ”Entra y toma todo lo que desees,pero no te olvides de lo principal. Pero recuerda algo:después que salgas,la puerta se cerrará para siempre.Por lo tanto,aprovecha la oportunidad,pero no te olvides de lo principal…”

La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas,puso al niño en el piso y empezó a juntar,ansiosamente,todo lo que podía en su delantal.
La voz misteriosa habló nuevamente.
“Tienes solo 8 minutos…”

Agotados los 8 minutos,la mujer cargada de oro y piedras preciosas,corrió hacia fuera de la caverna y la puerta se cerró…
Recordó,entonces,que el niño quedó adentro y la puerta estaba cerrada para siempre.

La riqueza duró poco y la desesperación…
¡para el resto de su vida!.

Lo mismo ocurre,a veces, con nosotr@s.
No escuchamos esa voz que nos advierte de lo principal.

Niño silvestre

Niño silvestre. Niño sin niño, indefenso y asustado, que aprende a fuerza de palos como las bestias a sobrevivir.

Cada niño no nacido  pero condenado injustamente a ser abortado  tiene el ro...

"Cada niño no nacido, pero condenado injustamente a ser abortado, tiene el rostro del Señor".

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Frente a un niño que sufre, la única oración que me viene es la oración del “por qué”. ¿Señor, por qué? Él no me explica nada, pero siento que está viéndome. Entonces puedo decir: “Tú sabes por qué, yo no lo sé y Tú no me lo dices, pero me ves y yo confío en Ti, Señor, confío en tu mirada”.

Combata la soledad de su hijo fomentando el contacto y sus relaciones sociales con otros niños.