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Salmos

David (hebreo: דָּוִד, «el amado» o «el elegido de Dios»; c. 1040-966 a.E.C.) fue un rey israelita, sucesor del rey Saúl y el segundo monarca del Reino de Israel, logrando unificar su territorio e incluso expandirlo, de modo de comprender las ciudades de Jerusalén y Samaria, Petra, Zabah y Damasco. La historia de David figura en la Biblia, en los Libros del profeta Samuel y en el Libro de los Salmos. David fue uno de los grandes gobernantes de Israel y padre de otro de ellos, Salomón. Es venerado como rey y profeta en el judaísmo, el cristianismo (católicos el 29 de diciembre) y el islam.

Legado de David

La exultante vida y los hechos de David, son objeto de estudios por parte de religiosos de todos los credos monoteístas.

El libro de Salmos
En la Biblia

Salmos

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Salmos David (hebreo: דָּוִד, «el amado» o «el elegido de Dios»; c. 1040-966 a.E.C.) fue un rey israelita, sucesor del rey Saúl y el segundo monarca del Reino de Israel, logrando unificar su territorio e incluso expandirlo, de modo de comprender las ciudades de Jerusalén y Samaria, Petra, Zabah y Damasco. La historia de David figura en la Biblia, en los Libros del profeta Samuel y en el Libro de los Salmos. David fue uno de los grandes gobernantes de Israel y padre de otro de ellos, Salomón. Es venerado como rey y profeta en el judaísmo, el cristianismo (católicos el 29 de diciembre) y el islam. Legado de David La exultante vida y los hechos de David, son objeto de estudios por parte de religiosos de todos los credos monoteístas. El libro de Salmos En la Biblia

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mariaeudes

Publicado hace 1767 días - 0 estrellas

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Salmos 32 La Biblia de las Américas (LBLA)

Salmos 32 La Biblia de las Américas (LBLA)

Bienaventuranza del perdonado

Salmo de David. Masquil[a].


1 ¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada,
cuyo pecado es cubierto!

2
¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad,
y en cuyo espíritu no hay engaño!

3
Mientras callé mi pecado, mi cuerpo[b] se consumió
con mi gemir[c] durante todo el día.

4
Porque día y noche tu mano pesaba sobre mí;
mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano[d]. (Selah[e])

5
Te manifesté mi pecado,
y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor;
y tú perdonaste la culpa[f] de mi pecado. (Selah)

6
Por eso, que todo santo ore a ti en el tiempo en que puedas ser hallado[g];
ciertamente, en la inundación de muchas aguas, no llegarán éstas a él.

7
Tú eres mi escondedero[h]; de la angustia me preservarás;
con cánticos[i] de liberación me rodearás. (Selah)

8
Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar;
te aconsejaré con mis ojos puestos en ti.

9
No seas como el caballo o como el mulo, que no tienen entendimiento;
cuyos arreos incluyen brida y freno para sujetarlos,
porque si no, no se acercan a ti.

10
Muchos son los dolores del impío,
pero al que confía en el Señor, la misericordia lo rodeará.

11
Alegraos en el Señor y regocijaos, justos;
dad voces de júbilo, todos los rectos de corazón.


Footnotes:
a.Salmos 32:1 Posiblemente, Salmo didáctico, o contemplativo
b.Salmos 32:3 O, mis huesos
c.Salmos 32:3 Lit., rugir
d.Salmos 32:4 Lit., mi savia vital se convirtió en la sequía del verano
e.Salmos 32:4 Posiblemente, Pausa, Crescendo, o Interludio
f.Salmos 32:5 O, iniquidad
g.Salmos 32:6 Lit., en el tiempo de hallar
h.Salmos 32:7 O, refugio
i.Salmos 32:7 O, gritos

interludio tiempo Dios

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