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Salmos

David (hebreo: דָּוִד, «el amado» o «el elegido de Dios»; c. 1040-966 a.E.C.) fue un rey israelita, sucesor del rey Saúl y el segundo monarca del Reino de Israel, logrando unificar su territorio e incluso expandirlo, de modo de comprender las ciudades de Jerusalén y Samaria, Petra, Zabah y Damasco. La historia de David figura en la Biblia, en los Libros del profeta Samuel y en el Libro de los Salmos. David fue uno de los grandes gobernantes de Israel y padre de otro de ellos, Salomón. Es venerado como rey y profeta en el judaísmo, el cristianismo (católicos el 29 de diciembre) y el islam.

Legado de David

La exultante vida y los hechos de David, son objeto de estudios por parte de religiosos de todos los credos monoteístas.

El libro de Salmos
En la Biblia

Salmos

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Salmos David (hebreo: דָּוִד, «el amado» o «el elegido de Dios»; c. 1040-966 a.E.C.) fue un rey israelita, sucesor del rey Saúl y el segundo monarca del Reino de Israel, logrando unificar su territorio e incluso expandirlo, de modo de comprender las ciudades de Jerusalén y Samaria, Petra, Zabah y Damasco. La historia de David figura en la Biblia, en los Libros del profeta Samuel y en el Libro de los Salmos. David fue uno de los grandes gobernantes de Israel y padre de otro de ellos, Salomón. Es venerado como rey y profeta en el judaísmo, el cristianismo (católicos el 29 de diciembre) y el islam. Legado de David La exultante vida y los hechos de David, son objeto de estudios por parte de religiosos de todos los credos monoteístas. El libro de Salmos En la Biblia

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Salmos > siempre

mariaeudes

Publicado hace 1850 días - 0 estrellas

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Salmos 28 La Biblia de las Américas (LBLA)

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Súplica y acción de gracias

Salmo de David.


1 A ti clamo, oh Señor;
roca mía, no seas sordo para conmigo,
no sea que si guardas silencio hacia mí,
venga a ser semejante a los que descienden a la fosa.

2
Escucha la voz de mis súplicas cuando a ti pido auxilio;
cuando levanto mis manos hacia el lugar santísimo de tu santuario.

3
No me arrastres con los impíos
ni con los que obran iniquidad,
que hablan de paz con su prójimo,
mientras hay maldad en su corazón.

4
Dales conforme a su obra y según la maldad de sus hechos;
dales conforme a la obra de sus manos;
págales[a] su merecido.

5
Porque no tienen en cuenta los hechos del Señor
ni la obra de sus manos,
El los derribará y no los edificará.

6
Bendito sea el Señor,
porque ha oído la voz de mis súplicas.

7
El Señor es mi fuerza y mi escudo;
en El confía mi corazón, y soy socorrido;
por tanto, mi corazón se regocija,
y le daré gracias con mi cántico.

8
El Señor es la fuerza de su pueblo[b],
y El es defensa salvadora[c] de su ungido.

9
Salva a tu pueblo y bendice a tu heredad,
pastoréalos y llévalos para siempre.


Footnotes:
a.Salmos 28:4 Lit., devuélveles
b.Salmos 28:8 Así en algunos mss. y versiones antiguas; en el T.M., de ellos
c.Salmos 28:8 O, refugio de salvación

pueblo salva siempre Señor

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